La limpieza religiosa que el mundo ignora: los cristianos masacrados en Irak y Siria

06/Ago/2014

Infobae

La limpieza religiosa que el mundo ignora: los cristianos masacrados en Irak y Siria

Los terroristas del
Estado islámico tomaron el control de varias ciudades de Medio Oriente, entre
ellas, Mosul, donde ya no quedan cristianos. Las campañas en las redes sociales
y el hashtag #SomosN
Por primera vez en algo
más de dos mil años, uno de los pueblos cristianos más tradicionales no celebró
misa el último domingo. Pero la noticia no trascendió más allá de los límites
en ruinas de Mosul, una de las principales ciudades iraquíes bajo el poder del
Estado Islámico, el grupo terrorista más sanguinario del que se tenga memoria.
Perseguidos desde el
primer momento, los cristianos de Mosul viven su propio calvario sin que
organismos internacionales disparen alarmas por la masacre a la que son
sometidos a diario. Ni siquiera la palabra del papa Francisco fue escuchada:
«Recordemos en nuestras oraciones a estos hermanos perseguidos».
Sin embargo, la masacre
de cristianos continúa. Y no sólo en Mosul. Ciudades enteras en Siria son
«purificadas» de cristianos al paso de este grupo terrorista. A sus
fusilamientos suman decapitaciones públicas y crucifixiones en el medio de las
ciudades. Sus cuerpos inertes y sus cabezas son exhibidas en el centro de la
ciudad. Es una advertencia del horror que padecerán si no se convierten al
islam o no abandonan el pueblo.
Así como durante el
Holocausto los nazis rotulaban con una Estrella de David a los judíos para
después exterminarlos, los «nazarenos» -como los identifican
despectivamente los musulmanes extremistas- son marcados con la letra
«N» o «Nun» (en árabe ن) en la fachada de sus casas. Esa
pintura significa una sentencia a muerte. O la obligación de marcharse para
siempre de Mosul.
Mosul -o Nínive como se
la conocía en la antigüedad- se convirtió al cristianismo entre los siglos I y
II y fue cuna de monasterios y templos sagrados que fueron foco de civilización
y cultura para Oriente. Desde entonces, los cristianos no han dejado de ser
perseguidos.
Primero sobrevivieron a
la conquista musulmana del siglo VII. Fue en esa época cuando aguantaron la
persecución de kurdos y más tarde del Imperio Otomano. Sin embargo, lo que no
han podido siglos de adversidades, lo han logrado los terroristas del Estado
Islámico.
Los cristianos de Mosul
ya no se ven. Han sido expulsados o exterminados por los yihadistas en menos de
siete meses. Los terroristas los identifican marcando sus casas con la letra
árabe Nun, inicial de nazareno, «cristiano».
Los pocos que quedaban o
se convertieron al islam, o marcharon al exilio o fueron pasados a espada. El
califa del Estado Islámico, Abu Bakr Al Bagdadi, ha impuesto en su territorio
la sharía -ley islámica- y no admite más creencia que la suya. La desobediencia
acarrea la pena de muerte.
El exterminio sistemático
de cristianos en Irak y en Siria sólo despertó la indignación de organizaciones
religiosas y se manifestó en las redes sociales, sobre todo en Facebook y
Twitter.
Bajo el hashtag #WeAreN
(#SomosN) miles de usuarios alzan la voz sobre una de las masacres más
silenciadas de Medio Oriente. Hacen referencia a la marca mortal de la ن que
abunda en Mosul. La campaña comenzó cuando la periodista Dalia Al-Aqidi llamó a
sus seguidores a comentar la masacre de cristianos bajo ese hashtag. Fue en ese
momento que la «N» se resignificó.
Pero los hashtag no se
detuvieron ahí. Los franceses fueron quienes hicieron más popular la consigna y
agregaron: #TodosSomosNazarenos. Más de 55 mil tuits hicieron mención de la
masacre. Y algunos de ellos, sin el hash mostraron la indignación por la falta
de compromiso de algunos comunicadores cristianos.